Día Internacional del Voluntariado

Celebrando la 39ª Promoción de la Fundación Madreselva

Cada 5 de diciembre el mundo celebra el Día Internacional del Voluntariado, una ocasión especial para reconocer a quienes dedican su tiempo, su energía y su corazón al servicio de los demás. Es un día para mirar hacia atrás con gratitud y hacia adelante con esperanza, recordando que la solidaridad es una fuerza capaz de transformar vidas, comunidades y futuros.

Uno de los principios que mejor resume el espíritu de este día es la frase de la antropóloga Margaret Mead:
“Nunca dudes que un pequeño grupo de ciudadanos comprometidos puede cambiar el mundo; de hecho, es lo único que lo ha logrado.”
Ese “pequeño gran grupo” está formado, en nuestro caso, por las personas voluntarias que deciden apostar por una sociedad más justa, más humana y más abierta a los demás.

Este año queremos dedicar este día a reconocer y celebrar a la 39ª promoción de voluntariado de la Fundación Madreselva, un grupo que ha vivido su experiencia en 2024 con dedicación, responsabilidad y un profundo sentido de misión. Sus acciones, tanto pequeñas como grandes, han dejado una huella significativa en las comunidades donde han estado presentes y también en su propio camino personal.

La escritora Helen Keller decía:
“Alone we can do so little; together we can do so much.”
(“Solos podemos hacer tan poco; juntos podemos hacer mucho”).
Y es justamente esa unión de voluntades, esa suma de talentos y miradas, lo que hace posible la labor que impulsamos desde Fundación Madreselva. Nuestros voluntarios y voluntarias son testimonio vivo de que la empatía y el compromiso pueden mover montañas.

Durante este año, la 39ª promoción ha participado en proyectos que abarcan desde la educación y la convivencia hasta el acompañamiento comunitario y el apoyo en diferentes realidades sociales en Madagascar, Filipinas y Cuba. Cada experiencia, cada gesto y cada palabra compartida se convierten en herramientas de cambio que trascienden el tiempo y el espacio.

Ser voluntario significa precisamente eso: contribuir, acompañar, escuchar, aprender y, sobre todo, construir juntos un mundo un poco más digno y luminoso.

Desde la Fundación Madreselva queremos agradecer profundamente a todas las personas voluntarias que hacen posible nuestra misión. Gracias por abrir caminos, por tender puentes y por demostrar que el servicio no es solo una acción, sino una forma de ser y de estar en el mundo.

A la 39ª promoción:
Gracias por su entrega, por su sensibilidad y por su compromiso con la vida y con la justicia social.
Su paso por la Fundación nos anima a seguir creciendo, soñando y trabajando por un mundo más humano.

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