Marina vive su experiencia de voluntariado internacional en Inharrime, Mozambique
Hay viajes que comienzan con una maleta… y otros que comienzan con el deseo de compartir la vida con quienes más lo necesitan.
Este verano, Marina ha vivido una experiencia de voluntariado internacional en Inharrime, Mozambique, acompañando a las niñas de la misión de las Hijas de María Auxiliadora (Salesianas) y colaborando especialmente en actividades de apoyo escolar.
Una misión educativa en el sur de Mozambique
Inharrime se encuentra en la provincia de Inhambane, en el sur de Mozambique, en una zona marcada por importantes necesidades sociales y económicas. En este contexto, la presencia de las Salesianas tiene como uno de sus principales pilares la educación y el acompañamiento de niñas, niños y jóvenes, entendiendo la educación como una herramienta fundamental para generar oportunidades y favorecer el desarrollo de las comunidades.
En Inharrime se encuentra el Centro Laura Vicuña, una importante obra educativa y social de las Hijas de María Auxiliadora. El centro cuenta con una escuela y un internado para niñas, además de diferentes iniciativas destinadas a acompañar a las familias y a la comunidad local. La labor de las Salesianas se desarrolla desde una mirada integral, combinando educación, acompañamiento y atención a las necesidades de las personas más vulnerables.
La presencia salesiana en Mozambique forma parte de una trayectoria de trabajo educativo y pastoral que se extiende por diferentes zonas del país, con escuelas, centros de formación profesional, parroquias y otras obras destinadas especialmente a la infancia y la juventud.
Acompañar desde la educación
Durante su estancia, Marina colaboró en el apoyo escolar de las niñas, ayudándolas con sus tareas y acompañándolas en sus procesos de aprendizaje.
Su labor se sumó al trabajo que diariamente realizan las religiosas, educadores y personas que forman parte de la misión, contribuyendo desde la cercanía y el acompañamiento a crear espacios donde las niñas puedan aprender, desarrollarse y disfrutar también de su tiempo libre.
El apoyo escolar puede parecer un pequeño gesto, pero detrás de cada ejercicio, cada lectura o cada explicación existe una oportunidad para reforzar conocimientos, ganar confianza y descubrir nuevas posibilidades.
Y, al mismo tiempo, Marina pudo experimentar que en el voluntariado la relación siempre es bidireccional: mientras se comparte tiempo y conocimientos, también se recibe mucho de las personas y de la comunidad que acoge.
Mucho más que ayudar
Para Fundación Madreselva ONGD, el voluntariado internacional es una experiencia de encuentro, aprendizaje y compromiso. No se trata únicamente de colaborar durante unas semanas, sino de acercarse a otra realidad desde la escucha, el respeto y la convivencia.
En este sentido, la experiencia de Marina en Inharrime forma parte de una manera de entender el voluntariado que pone en el centro a las personas y que busca acompañar los procesos que ya existen en las comunidades, sumándose al trabajo que realizan quienes viven y trabajan allí durante todo el año.
La educación es precisamente uno de los ejes fundamentales de la misión salesiana. El acompañamiento educativo, el apoyo escolar y las actividades fuera del aula forman parte de las herramientas utilizadas para favorecer el desarrollo integral de niños, niñas y jóvenes en situación de vulnerabilidad.
Para Marina, estos días en Mozambique han sido también una oportunidad para descubrir otra cultura, compartir la vida cotidiana con las niñas y conocer de cerca el trabajo que se realiza en la misión.
Porque el voluntariado no consiste solo en dar. También significa aprender, escuchar, dejarse transformar y regresar a casa con una mirada diferente.
Desde Fundación Madreselva ONGD queremos agradecer a Marina su compromiso, su disponibilidad y la ilusión con la que ha vivido esta experiencia en Inharrime.
Su paso por la misión deja pequeñas huellas en forma de acompañamiento, aprendizaje y momentos compartidos, pero también una experiencia que, sin duda, permanecerá en su propia historia.
💙 Porque cada encuentro puede transformar una vida. Y cada persona voluntaria puede convertirse en parte de una historia que continúa mucho después de volver a casa.






