Formación de Voluntariado Internacional 2026
Ya hemos iniciado la Formación de Voluntariado Internacional 2026, un proceso fundamental para preparar a las personas que desean vivir una experiencia de voluntariado internacional con Madreselva desde el compromiso, el respeto y la responsabilidad.
Para nosotras, la formación no es un trámite previo, sino el corazón del voluntariado. Creemos firmemente que el deseo de ayudar necesita ser acompañado por reflexión, escucha y aprendizaje. Como solemos decir en Madreselva, “no se trata solo de ir, sino de saber cómo y desde dónde acompañamos”.
Durante estas primeras sesiones hemos trabajado contenidos clave como el sentido del voluntariado, el código de conducta y el juego como recurso educativo, herramientas esenciales para el acompañamiento de niños, niñas y adolescentes en contextos de vulnerabilidad, que son el foco principal de nuestros proyectos.
En una de las formaciones contamos con la participación de Carlos Cárcer, de la ONGD Red Deporte, quien nos invitó a reflexionar sobre el valor del juego como espacio educativo, de encuentro y de cuidado. El juego no solo es una actividad lúdica, sino una forma de crear vínculos, generar confianza y favorecer procesos de crecimiento personal y colectivo.
¿Por qué es tan importante formarse para el voluntariado internacional?
El voluntariado internacional implica encontrarse con realidades diferentes, contextos culturales diversos y situaciones de vulnerabilidad que requieren una mirada respetuosa y consciente. Por eso, la formación es una herramienta imprescindible para:
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Comprender el sentido profundo del voluntariado y evitar actitudes asistencialistas.
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Conocer y asumir un código de conducta que garantice el cuidado de las personas acompañadas.
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Prepararse para convivir en comunidad, en nuestro caso junto a las hermanas Salesianas, desde el respeto mutuo.
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Desarrollar habilidades educativas y relacionales, especialmente en el trabajo con infancia y adolescencia.
Como recordamos a lo largo de la formación:
“Formarnos es cuidar a quienes vamos a acompañar.”
Un camino compartido
La formación se vive como un proceso grupal, donde el intercambio de experiencias, las preguntas y las reflexiones compartidas enriquecen a todas las personas participantes. Es un espacio para revisar motivaciones, expectativas y límites, y para crecer tanto a nivel personal como comunitario.
A lo largo de los próximos meses continuaremos profundizando en distintos contenidos que nos ayuden a vivir el voluntariado internacional desde una mirada ética, educativa y transformadora, poniendo siempre en el centro a las personas y comunidades con las que caminamos.
Seguimos convencidas de que un voluntariado bien formado es un voluntariado más humano, más consciente y más fiel a los valores que queremos transmitir.
